
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Miguel Salmon rescató La Leyenda de Rudel

miércoles, 10 de diciembre de 2025
Once años de la leyenda de Rudel
Por José Manuel Recillas(poeta y ensayista mexicano)


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| Partitura original de la ópera, editada en París, hallada en 2014 por el maestro Miguel Salmon Del Real en casa de la familia Castro, en la Ciudad de México |
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| Fragmento de la partitura, edición crítica 2014, por Miguel Salmon Del Real |
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| Partichela (segunda flauta), edición crítica 2014, por Miguel Salmon Del Real |
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| Miguel Salmon Del Real, dirigiendo en 2014 el rescate y el estreno de la versión original |
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| La Leyenda de Rudel (edición crítica 2014, por Salmon Del Real) |
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| Miguel Salmon Del Real, Director concertador, y responsable del rescate y estreno de la partitura original de la ópera. Orquesta Sinfónica de Michoacán (OSIDEM). Teatro Ocampo, Morelia. 27 de noviembre de 2014 |
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| Gerardo Reynoso (izquierda) y Mario Hoyos, como Rudel (derecha) |
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| Lorena von Pastor, como Segolaine |
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| Grace Echauri y Mario Hoyos |
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| Grace Echauri, como la Condesa de Trípoli |
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| Solistas Ensamble, Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) |
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| Gabriela Peña, Norma Herrejón, Brenda Avilés. Escena de La leyenda de Rudel, en el rescate de Miguel Salmon Del Real |
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| Solistas Ensamble, Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) |
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| Miguel Salmon Del Real, Grace Echauri, Mario Hoyos, Horacio Almada y Lorena von Pastor |
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| La leyenda de Rudel (2014), de Ricardo Castro. Director concertador: Miguel Salmon Del Real. Director de escena: Horacio Almada. Diseño de escenografía: Mauricio Trápaga. Diseño de vestuario: Adriana Ruíz. Producción ejecutiva: Raúl Morquecho. Producción: Alan Delgado y César Martínez. Subtitulaje: Óscar Tapia. Escenografía: Jorge Gaytán. Pintura escénica: Edgar Durán Castellanos. Vestuario: Elda Alicia Mar y Ben-Hadad Gómez. |
martes, 13 de abril de 2021
On music and education in Aristotle
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| Sin Bemoles |
For the
ancients, music was an integral part of education. Today, neuroscience provides
new evidence as to why. It is imperative to go over the ornamental nature
of music in current educational programs.
On music and education in Aristotle
part one

Talking about ancient music theory has become an exercise of speculation and figurative language. Trying to approach a sound phenomenon of which there is no acoustic record has been a scrupulous effort for philosophers, historians, musicologists and performers to reconstruct a temple of which we can barely glimpse supports and columns. Nowadays we speak of ancient music based on physical evidence, images portrayed in works of art and written descriptions. From these abstractions we strive to "hear" what it probably meant. In this matter, some texts by Plato and Aristotle are the references par excellence. The Greek musical modes, those systems of stairs (or scales) of musical notes, are a representation, being written in a descending way, symbolizing the direction in which sounds descend from gods to men. Currently, we have reconstructed that system, and although at a theoretical level it can be easily explained, we vaguely know how it was put into practice.
Aristotle admits in his Politics that music has an effect on people's conduct, that it exerts a big influence on their behavior and, therefore, it must be considered in education. He begins with a record of the subjects that comprise regular education:
There are perhaps four customary subjects of education, reading and writing, gymnastics, music, and fourth, with some people, drawing; reading, writing and drawing being taught as being useful for the purposes of life and very serviceable, and gymnastics as contributing to manly courage; but as to music, here one might raise a question. For at present most people take part in it for the sake of pleasure; but those, who originally included it in education did so because, as has often been said, nature itself seeks to be able not only to engage rightly in business but also to occupy leisure nobly; for—to speak about it yet again—this is the first principle of all things. (Aristotle, Politics,1337b23-34).

Aristotle finds
in each discipline a specific function, except in the case of music, a
discussion that will remain until the end of the 8th. book of his Politics.
From the beginning, he assigns to music a recreational quality, which, by
the way, is essential for the different popular genres of all times. We are
approximately fifteen centuries before the genesis of concert music, around
1600. This kind of "more complex" music does not always find its
essence in amusement, although it also fulfills this purpose. As it develops,
it will try to bring the modern man to the zenith of aesthetic experience by means
of new technical resources and new artistic conceptions. Nevertheless, this
culmination is equivalent to what Aristotle ends up considering: that music,
outside the bonds of functional purposes, it raises the exaltation of the soul.
The question on
how to classify music, given its versatility, endured for another thousand
years: there were many doubts as to whether it should be included in the Trivium,
or the Quadrivium, that is, next to grammar, dialectics and rhetoric, or
arithmetic, geometry and astrology. Just five centuries ago, the tendency to
exclude it from educational programs was increasing.
Paradoxically,
today neuroscience seems to vindicate what ancients already knew: that music
thoroughly enhances thinking skills, and it's even pointed out that music works
as an auspicious medium in therapeutic tasks for individuals of all ages. In
the 21st century it is necessary to take up this discussion again, under the
premise of whether music should be part of educational programs in a more
structural and enlarged way, and if it should also walk with us throughout
other stages of life. This reinforces the question of whether recent scientific
discoveries about the cognitive benefits of music should be the basis for new
public policies in the field of education and health.
—De música se habla sin bemoles—
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| Miguel Salmon Del Real © Archivo: Salmon Del Real |
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Miguel Salmon del Real ha afirmado, en más de una ocasión, en público y en la cercanía que proporciona la amistad y la confianza recíproca, que “la música clásica une al ser humano con la eternidad, favorece el desarrollo humano, es pasión, es emoción, su encanto es eterno”. Son palabras que confirman una sólida confianza que lo vincula no sólo con sus mentores —Bernard Haitink, Pierre Boulez, Peter Eötvös—, sino con lo mejor de una insoslayable tradición europea —Frans Brüggen, Nikolaus Harnoncourt, Daniel Barenboim, Claudio Abbado—, de la cual es heredero y uno de nuestros más orgullosos embajadores culturales.
lunes, 12 de abril de 2021
De música y educación en Aristóteles
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| Sin Bemoles |
Para los antiguos, la música fue parte integral de la educación. Hoy, las neurociencias brindan nueva evidencia acerca del porqué. Urge revisar el carácter ornamental de la música en los planes actuales de estudio.
De música y educación en Aristóteles
Primera parte
Hablar de teoría musical antigua ha resultado un
ejercicio de especulación e imaginería. Intentar aproximarse a un fenómeno
sonoro del que no se tiene registro acústico, ha constituido para filósofos,
historiadores, musicólogos e intérpretes, un esfuerzo esmerado de
reconstrucción de un templo del que apenas vislumbramos soportes y columnas.
Hoy pensamos la música antigua con base en evidencias físicas, imágenes
presentes en obras de arte y descripciones escritas. A partir de esto intentamos
“escuchar” lo que probablemente fue. Al respecto, algunas luces en los escritos
de Platón y de Aristóteles constituyen las referencias por antonomasia. Los
modos musicales griegos, ese sistema de escaleras (o escalas) de notas
musicales, son representadas por escrito de modo descendente, aludiendo a la
manera en que los sonidos bajan de los dioses a los hombres. Actualmente, hemos
reconstruido este sistema, y aunque a nivel teórico lo describimos con
facilidad, conocemos vagamente la forma en que se llevó a práctica.
Aristóteles reconoce en su Política que la
música tiene un efecto sobre la conducta de los individuos, que ejerce una
influencia en su comportamiento y, por tanto, debe ser considerada en la
educación. Comienza con un recuento de las materias que constituyen la
educación regular:
Son cuatro las que suelen enseñarse: la lectura y escritura, la gimnasia, la música, y en cuarto lugar, algunas veces, el dibujo. La lectura y escritura y el dibujo por ser útiles para la vida y de muchas aplicaciones; la gimnasia porque contribuye a desarrollar la hombría; en cuanto a la música podría planearse una dificultad. Actualmente, en efecto, la mayoría la cultiva por placer, pero los que en un principio la incluyeron en la educación lo hicieron, como muchas veces se ha dicho, porque la misma naturaleza busca no sólo el trabajar correctamente, sino también el poder servirse noblemente del ocio, ya que, por repetirlo, una vez más, éste es el principio de todas las cosas. (Aristóteles, Política, 1337b23-34).
Aristóteles encuentra en cada disciplina una función concreta, excepto en el caso de la música, discusión que proseguirá hasta el final del octavo libro de su Política. De inicio atribuye en la música una cualidad recreativa, misma que, por cierto, resulta esencial para los distintos géneros populares de todos los tiempos. Nos encontramos a cerca de quince siglos antes del nacimiento de la música de concierto, hacia el 1600. Esta clase de música “más compleja”, no encuentra siempre su esencia en lo recreativo, aunque también cumpla con ello. A medida que evoluciona, intentará llevar al hombre moderno al cenit de la experiencia estética por medio de nuevos recursos técnicos y nuevas concepciones estéticas. En todo caso, dicho culmen equivale a lo que Aristóteles termina por considerar: que la música, fuera de las ataduras de lo utilitario, suscita el enaltecimiento del alma.
La cuestión sobre cómo clasificar la música, dada su versatilidad, perduró mil años más: se dudaba de si debía ser incluida en el Trivium, o en el Quadrivium, es decir, acompañando a la gramática, a la dialéctica y a la retórica, o bien, a la aritmética, a la geometría y a la astrología. Apenas hace cinco siglos, la tendencia a excluirla de los programas de estudio fue en aumento. Paradójicamente, hoy, las Neurociencias, parecen reivindicar los que los antiguos sabían; que la música potencia cabalmente las habilidades del pensamiento e inclusive, señalan a la música como medio propicio en tareas terapéuticas diversas para individuos de todas las edades. En el siglo XXI debemos retomar esta discusión, bajo la premisa de si la música debiese formar parte de los planes de estudio de un modo más estructural y prolongado y de si además, debería acompañarnos a lo largo de otras etapas de la vida. Esto nos lleva a plantearnos, si los recientes descubrimientos científicos, acerca de los múltiples beneficios cognitivos que la música conlleva, deberán ser base de nuevas políticas públicas en materia de educación y de salud.
—De música se habla sin bemoles—
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| Miguel Salmon Del Real © Archivo: Salmon Del Real |
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Miguel Salmon del Real ha afirmado, en más de una ocasión, en público y en la cercanía que proporciona la amistad y la confianza recíproca, que “la música clásica une al ser humano con la eternidad, favorece el desarrollo humano, es pasión, es emoción, su encanto es eterno”. Son palabras que confirman una sólida confianza que lo vincula no sólo con sus mentores —Bernard Haitink, Pierre Boulez, Peter Eötvös—, sino con lo mejor de una insoslayable tradición europea —Frans Brüggen, Nikolaus Harnoncourt, Daniel Barenboim, Claudio Abbado—, de la cual es heredero y uno de nuestros más orgullosos embajadores culturales.
domingo, 7 de marzo de 2021
El corazón que Szeryng dejó en México
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| Sin Bemoles |

Dentro de la gran tradición diplomática que México ha construido por casi un siglo, miles de exiliados han sido recibidos, entre ellos, personalidades que han dejado una importante marca en la historia, como es el caso del violinista Henryk Szeryng, nacido en Varsovia en 1918.
Szeryng visitó México en calidad de intérprete traductor en 1942, acompañando al General Sikorski, Primer Ministro de Polonia. Se entrevistaron con el presidente Manuel Ávila Camacho con el objetivo de buscar hogar para millares de judíos, a los cuales la Segunda Guerra Mundial forzó a dejar su país. Al poco tiempo, 1453 refugiados polacos fueron recibidos en la Hacienda de Santa Rosa, en León, Guanajuato, y Szeryng fue invitado a permanecer en el país. Ante el hospitalario gesto hacia sus compatriotas, Szeryng hizo patente su agradecimiento por el resto de su vida. A los veinticuatro años de edad, en 1943, se estableció al norte de la capital mexicana, y comenzó una entusiasmada labor concertística, de enseñanza, y de colaboración con los más grandes compositores del país.
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| Henryk Szeryng © Archivo Salmón Del Real |
Asimismo, Szeryng impartió diversos cursos en el Conservatorio Nacional de Música, aun en la década de los sesenta y setenta, cuando su actividad internacional ya se había intensificado, tras encontrarse, en 1950, con el gran pianista Arthur Rubinstein, quien lo instó a presentarse con más frecuencia en el extranjero, así como a realizar grabaciones internacionales, lo que cumplió a cabalidad, convirtiéndose en uno de los violinistas con mayor número de registros fonográficos. Otra de las importantes aportaciones que hizo a la música mexicana consistió en su interpretación del Concierto para violín de Carlos Chávez en Nueva York, bajo la dirección de Leonard Bernstein, en 1965.
Por iniciativa de la Orquesta Sinfónica del Estado de México y de su titular Enrique Batiz, se creó en septiembre de 1992 el Concurso Internacional de violín Henryk Szeryng en honor y en memoria de este gran virtuoso. El primer premio fue compartido entre el violinista mexicano Adrián Justus (1970), y la violinista polaco-mexicana Erika Dobosiewicz (1967), quien, al igual que el mismo Szeryng, nació en Varsovia y decidió permanecer en el país. A la fecha, se desempeña como concertino de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México.
Su vida está marcada alrededor de su obra predilecta, el Concierto para violín de Johannes Brahms. Fue el primer Concierto que tocó al debutar en Varsovia a los catorce años de edad, en 1933, y también el último, el cual interpretó 55 años más tarde en Kessel, Alemania, tras lo cual falleció a causa de un derrame cerebral un par de días después.
Una década antes, en una entrevista que concedió al diario mexicano Excélsior, se le había preguntado «¿qué haría si le quedara un hora de vida?», a lo cual respondió: «Tocaría el Concierto de Brahms.»
—De música se habla sin bemoles—
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| Miguel Salmon Del Real © Archivo: Salmon Del Real |
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Miguel Salmon del Real ha afirmado, en más de una ocasión, en público y en la cercanía que proporciona la amistad y la confianza recíproca, que “la música clásica une al ser humano con la eternidad, favorece el desarrollo humano, es pasión, es emoción, su encanto es eterno”. Son palabras que confirman una sólida confianza que lo vincula no sólo con sus mentores —Bernard Haitink, Pierre Boulez, Peter Eötvös—, sino con lo mejor de una insoslayable tradición europea —Frans Brüggen, Nikolaus Harnoncourt, Daniel Barenboim, Claudio Abbado—, de la cual es heredero y uno de nuestros más orgullosos embajadores culturales.
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Cosme Álvarez
























