viernes, 1 de julio de 2016

Cuadrigrama del deseo y dos gatos

Por Quetzalcóatl Vallejo
(poeta mexicano)




DESDE DONDE NO ESTOY, TE SALUDO

Ahí estás leyendo esto…

Pero yo ya no estoy aquí, 
estoy en cualquier lugar.

En cualquier avenida solitaria, 
en el subterráneo de los suicidas 
en el amor de las calles,
en cada racimo de vida 
que surge de la nada.

Mirando esa parvada de escolares.

Degustando la manzana del viento.

Amándome en cada segundo de soledad.

Bebiéndome 
en cada taza de café.

Desenredando mi mente 
(sin éxito) 
en cada montón de palabras.

Peleando con el hambre, 
sangrando por dentro 
como la nube que se entrega a la tierra.

En cualquier bar solitario.

En el parque triste 
todo triste y callado.

Escalando el árbol iluminado, 
de la noche.





CORAZÓN-TABAQUERA

La carne dura al gusto mucho después de tu ausencia 

pero el pensar aún en ti, 
(como te pienso, como te creo) 
es ya indecencia
ante la morada caótica y dura 
de tu cruel indiferencia.

II

Julio me lleva a su suerte, 
caballo sin jinete, 
arroz en el viento, 
lucero sin historia.

Junio arde en el calendario que tengo en la pared 
(y ardo yo, junto con él).

Corazón-tabaquera de mis ayeres.

Corazón cerveza, que bien me bebes.

Mujer que me matas mientras te mueres
dejando las playas del alma tan indefensas.

Me devuelves la vida cuando te vienes
y me arrancas los labios cuando me besas.


¿DÓNDE ESTAN TUS OJOS?

He vapuleado mi destino, 
lo he manchado de sangre, casi vino; 
de juegos santos y pecados.

Mi destino cuando niño,
fue mi manera de secar la risa 
en el sol de la mesa repleta.

De confundir y entremezclar amor y odio, 
pasión y llama.

Y tierra.

Mis horas están juntas, herméticamente ensambladas, 
cohesión de pared que me encierra.

Pero, 
mujer mía;

¿Dónde están tus ojos?



LEJANO

Alejado de la más lejana luna de tus días, 
del más lejano terrón de azúcar, 
de la más lejana ingravidez y lejanía…

No importo.

No soy el polvo en vida de la nieve, 
el estertor vital de la guitarra, 
la más sublime gota de sudor…

No importo, 
no estoy.

Soy ausencia entre los olvidados. 

Cigarro del más amargo humo de la noche, 
de la más amarga hoja de tabaco,
ausencia de la más ausente hoja de menta…

Soy venta.

De mis labios y mis canciones 
y mis heridas 
y mis caparazones.

Lamento como siempre, haber llegado tarde a ésta fiesta, 
con el “hambre–prurito” del sonido mortal de tu guitarra…

Pero no hay nada…

Y mi picaporte 
siempre ha quedado bien lejos de tu puerta.

Y mi mirada aún más 
de tu mirada.

  
NO SÉ SI TE HA PASADO
No sé si te ha pasado.

Que un día naciste sin darte cuenta siquiera
y de repente notas que estas rodeado de gusanos y cometas.

O escribiendo estas cosas
que la gente ha bien llamado “poesía”
pero que yo llamo simplemente;

“letras”.

No sé si te ha pasado,

que a veces sientes que el sol es un ser vivo
y que en alguna tarde solitaria
casi puedes conversar con él.

O tal vez te habrá pasado
que sientes que el mundo es sólo un escenario idiota
representando una obra mala del teatro del absurdo.

De repente sales a escena
y tienes que improvisar tu personaje
entre las burlas de todos
y los aplausos de tu madre.

No sé si te ha pasado
que a veces estás muy triste
como si se te hubiera muerto un hermano
al que nunca conociste.

O como si la depresión fuese un gusano azul
que te devora por dentro
como si fueras una manzana.

Seguramente si te habrá pasado,

que andas por la calle corriendo bajo la lluvia.

O sientes frío y deseas un abrazo…

(…corre una pelota
detrás un niño,
detrás un perro
y detrás de todo
yo
o mi vista al menos…)

No sé si te ha pasado
que te enamoras
y descubres entonces que;

el amor

es ese orgasmo del alma
que en verdad nos da la vida
y nos hace nacer y renacer,
día tras día.



CUANDO ME DIGAS

Cuando me digas 
que ya no me quieres,
no me lo digas
y no me niegues tres veces.

Cuando se te acabe el amor 
para esta triste persona que soy,

mejor dime que has muerto 
o que ha muerto el deseo 
o que me he muerto yo.

Cuando se marchite la flor 
del amor 
no la quemes 
permíteme que me la lleve.

Yo la guardaré bajo llave 
en una caja fuerte.

Y trataré de revivirla 
ya sea con sangre 
o con mieles, 
con mi vida 
o con mi muerte…

Cuando me digas 
que ya no me quieres.

Por favor, 
no me lo digas.

Sólo vete.



EXISTEN DÍAS

Existen días como el de hoy 
en el que necesito urgentemente de un abrazo
de un poema o un cigarro.

Existen días terribles como el día de hoy
en el que valdría más no haber nacido 
o haber nacido muerto 
o haber nacido en sueños 
o ahogarme como un perro en un río.

Morirme, como el sol en el desierto,
o el vacío que cae al precipicio…

Existen días como el de hoy; días inciertos
en el que el ocaso se parece a la mañana
en el que “el mañana” es un milagro
en el que sería mejor tapiar todas las ventanas 
y quemar todos los calendarios.

A veces creo que sería bueno huir de mí
escapar para siempre de mis sueños
volverme un animal maldito 
y devorar a todas las doncellas 
que se pierdan en mi bosque.

A veces desearía ser un dolor de cojones para Dios
O una canción de amor que nos borre lo sabido
un puño de lágrimas como nube de lluvia
o la furia de un relámpago asesino.

Existen días como el día de hoy 
en el que valdría la pena morir, 
partir…

O mejor aún;

no haber vivido.



LA MUSA SÓLO ES DE SI, DE NADIE MÁS…

En el umbrío taller del poeta 
siempre se hace evidente la falta 
de una buena musa.

Pero las musas sólo llegan cuando quieren 
y se van cuando se les da la gana.

No importa que dejen al poeta a la mitad de un libro, 
a la mitad de un camino 
o a la mitad de una cama…

Puedes bien decir:

“Mi casa”,
“mi libro”, 
“mi poema”, 
“mi vida”.

Pero jamás 

“mi musa…”

Porque por más que las invoques 
ellas nunca acuden a tu encuentro.

Puedes tener una pluma de oro 
pero no tienes nada 
si la musa te hace falta.

¡Oh! pobre poeta…

Pobre poeta pobre…

Motivación no es musa 
ni tampoco inspiración.

A ella no puedes encerrarla en una jaula; 
por que la musa es del aire 
y con el aire; escapa.

Además, 
dime tú que dices poseerla:


¿En dónde estuviste 
cuando el Sol se fastidió de verla?

¿Estabas ahí cuando paría picos filosos 
de puntiaguda estrella?

¿Estabas ahí cuando hasta el mismo Dios 
se olvidó de ella?

¿Estabas ahí cuando sufrió…?

¡Claro que no!

Pobre…pobre estúpido “poeta”.

Al final tuyas y sólo tuyas 
serán tus parcas letras.

Pero la musa no, 
jamás, nunca.

La musa, sólo es de ella…
 


SE SUPONE

Caricias de paredes silenciosas
y el sol del otro lado del mundo.

El otoño aún se ve lejano
pero el circo de los intestinos ruge y aplaude
cuando el león devora al tipo
que le flagela con el látigo.

Las palomas de mi catedral interna
escapan volando por mis pabellones
pero mis penas se quedan
y me llaman a maullidos
y retornan a empellones.

Necesito una nube verde,
un perro con alas,
descubrir alguna droga que me haga sentir feliz.

Necesito dormir más de ocho horas
y vivir más de ochenta años.

II

Se supone que hoy es Enero
y que el mundo duerme
y que la carne cruda se vuelve transparente.

Se supone que nada hay bajo la cama
(excepto el monstruo que me devora cada noche).

Se supone que la calma,
que se desaparece,
que la nada,

que la nieve…

Se supone que es mitad de semana
o mitad de vida, o mitad de muerte,
o es el grito de la multitud que no fenece.

Se supone que no duermo
porque no hay manos que me mecen
y el recuerdo del recuerdo
es algo que se muestra,
mientras se desaparece.


ALGUNA VEZ ME LO DIJISTE Y ES VERDAD…

…que quizá,
yo no te amaba tanto.

Porque en lugar de haberte hecho el amor 
la noche entera,
debí velar tu sueño 
o llevarte serenata 
o hincarme en tu presencia 
o llorar frente de ti.

Tal vez yo no te quise hasta la muerte

es verdad,

pero te quise con toda mi vida 
y delante de la gente 
y te quise como el mar 
o como un continente 
y te quise hasta cantar 
y también te amé silente.

Y después, pensar, 

Llorar,

mentir…

Lucir sonriente.

Alguna vez me lo dijiste 
y es verdad,

que no te quise para siempre.

Pero toda tu sonrisa 
y todos los orgasmos 
fueron una eternidad.

El sabor dulce de tu piel 
lo llevo en mi paladar 
y tu sudor y mi sudor 
fueron mi mar 
y mi hogar.

Alguna vez me lo dijiste 
y es verdad,
que si yo te hubiera amado 
me habría entonces matado 
un día después lejos de ti.

O habría enloquecido 
o me habría vuelto un soldado 
o un santo 
o un mártir.

Pero no, 

ya ves…

Yo sigo siendo yo
y sigo estando aquí.

Alguna vez me lo dijiste 
y es verdad 
que si yo te hubiera amado como dije 
por ti habría secado el mar.

O roto las montañas.

O llevado el sol hasta tu hogar.

Pero a mí me gusta el mar, 
la soledad de las montañas 
y mirar por las noches 
a la luna respirar.

Alguna vez 
tú me dijiste tantas cosas.

Tantas…

Que al menos por ahora,

será mejor callar…



 TÓTEM

Mira como ese lobo gris se pierde 
en el hocico de la noche.

Luce como un perro, 
pero sabes bien que no lo es.

Es un lobo…

Un lobo gris.

Míralo bien.

Mira sus ojos de fiera, 
su mirada de lobo, 
su crespa melena.

Mira tu miedo 
que te dice 
que es un lobo.

Pero por piedad linda,
míralo bien…

Bien.

Como grita, escúchalo.

Grita como una mujer muerta.

Como el viento 
cuando se escapa con miedo.

Dicen los que mienten 
que le canta a la luna.

Absurda teoría.

La luna no escucha…
(Demasiado lejos).

Se canta a sí mismo.

Dentro de la grieta 
de la inmensidad 
aúlla a nadie…

Y para nada.
Míralo por última vez, 
está extinto 
sobreviviendo 
a su futura muerte.

El granjero le pondrá veneno.

El cazador 
lo convertirá en trofeo.

El escritor 
lo matará en su cuento.

Y su aullido pacífico 
continuará aterrando a la gente.

Aunque siempre tendrá 
un lugar seguro 
en el zoo.

En donde podrán mofarse 
de su silencio 
toda esa, 
“asilenciada” gente.

Míralo pequeña…

Mira cómo se aleja.

Corre.

(Corre…)

Pero no le llores.

Tan sólo 
suelta tu cabello, 
envía tu beso al aire…

Y dile adiós.



SÓLO FUISTE UN POETA TRISTE

Nunca fuiste caballero, 
ni amante de la luna, 
ni todas esas cosas que dicen los poetas.

No salvaste a nadie de caer en tus letras
y sólo sonreíste cuando el amor te humedeció los labios.

Nunca fuiste esa canción, 
esa esperanza en la ventana.

En medio de la habitación 
sólo estabas tú 
y en medio de ti, 
tu alma.

El amor es gato de monte 
y siempre creíste que era flor.

Pero ahora; 
el mundo entero se te viene encima 
como una avalancha de dolor.

Y ni tu sangre es tinta 
ni magia tu poesía 
y no hay cerca de ti una musa que acaricie tus cabellos 
ni un perro tótem
que te lama las heridas.

Jamás fuiste un guerrero
y el mote de poeta siempre te quedó bien lejos.

Ahora rengueas como un soldado herido en la batalla 


a quien nadie importa, 
a quien nadie le interesa…

Ni halla.

Alguna vez las palabras 
te llovieron como gotas 
pero ahora tu boca guarda 
el sabor a leño 
de tu sangre seca.

Ahora ya lo sabes:
Que todo en éste mundo termina por romperse 
y no es extraño entonces que te sientas fenecido.

Como el muro de un baño público
como un árbol quemado 
como el nombre imposible 

de aquél que no ha nacido.

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