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sábado, 1 de julio de 2017

El espejo de Fausto

Por Ricardo Bernal
(poeta mexicano)



I)
Sale el sol. Hay que jalarlo de los bigotes. Dicen que son sus rayos (quién sabe). Comienza la jornada y yo sólo sé jugar. Yo sólo busco amigos en los rincones, me como las cucarachas, hago todo lo posible para que no me regañen.

II)
El mundo es de cristal y aluminio. Hay aristas y espinas y huesos. Huelo la luz, mis alas crecen. Hay un duende detrás de cada objeto. Hola ¿soy dos? No, son dos tus ojos que me miran. Afuera la lluvia cae, los ruidos se pelean con otros ruidos. Y yo intento no dormir, intento no soñar.

III)
Soy un fantasma. Atravieso las paredes, los ladrillos crujen y las ranas se callan cuando entro. Algo buscaba y no me acuerdo. La luz se tiñe de otras luces, las cosas se vuelven transparentes… así han de mirar los hombres.

IV)
¡Hágase la luz! El mundo cabe en la palma de mi lengua.

V)
Piedras de agua. Arrastro mi casa a cuestas y el mundo rebota entre las piernas. Los guijarros del sol espían mis andares, adivinan mis pensamientos de comején. Las avispas danzan, se precipitan en el azul de la palabra y yo las sigo: líquido círculo cuadrado el universo.

VI)
Túneles rojos: el infierno es una garganta muda. Brincar en los charcos de alquitrán que coloreaba Dios cuando era niño. Sangra, sangrar el agua de la fuente: los barcos son un bosque de navajas. Es difícil decir sangre, es difícil negar la pureza de un exceso.

VII)
Y llegaron los hongos parlantes con sus trajes de seda y escándalo. Perdí el mundo pero no me importa. Un alarido de cuervos invisibles recortó mi silueta y la separó del aparente cartón donde vivía.

VIII)
Un collarín de promesas se convirtió en horca de dioses asustados. Alguien disfrazado de nadie se acerca hacia estas fauces. Estoy loco en medio de la nada. Aquí los mapas no funcionan. Aquí los relojes caminan en cámara lenta.

IX)
Morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder morder…
Y el cielo tan lejos de mis ojos.

X)
Quedan muy pocos pollos en el universo. Habrá que sustituirlos por palabras de niebla intocable y dulce. Habrá que esperar otro big bang. Habrá que convertirse en monstruo de sueños y torres putrefactas.

XI)
¿Cómo sabes que yo soy yo? ¿Confías en mí desde antes de la primera eternidad? Soy serruchos, antimateria, musgo consciente de sí mismo. Soy el rostro que desaparece cinco segundos antes de que mires el espejo.

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Ricardo Bernal

jueves, 1 de diciembre de 2016

Los colmillos de Saturno

Por Ricardo Bernal
(poeta y narrador mexicano)





I

Sólo los niños
conocen el Horror

Nunca olvidan
que debajo de su piel
está escondido un esqueleto

Son sus camas ataúdes
incendiados por los dedos
de la noche

Barquitos siniestros navegando
dando vueltas en los ojos del zombi
infinitas rutas de sangre
en la espalda descarnada
de un océano diabólico

Barquitos las camas de los niños
recorriendo el laberinto de tuberías
que une los sueños
con la muerte


II

Un ángel mueve las alas
Salpica de lepra
mis juguetes

Desde el plato de sopa
un demente dios pulpo
contempla en silencio la carne blanca de mi hermana

Hermanito tengo miedo
tengo frío
Mi muñeca murió y ese rostro en los espejos
no es mi rostro

Un ángel mueve las alas
Duerme conmigo hermanita
tócame di mi nombre
bebe los alfileres de mi boca

Un ángel desgarrado y ciego
amortaja nuestros sueños
cada noche


III

Los niños duermen
Ogro Insomne arranca
la cabeza de esta torre

Sus ojos
dos paréntesis
donde está encerrado el mundo

Las paredes del Horror
se desgajan en pesebres de ausencia

Ogro Insomne revuelve los cajones
encuentra huesos
llaves
lenguas nocturnas
Encuentra una cuchara de hielo
para escarbarnos
el alma

Miramos hacia arriba
Detrás de la máscara del cosmos
un insecto teje sombras


IV

Frascos llenos de cielo
explotan en los anaqueles
de las farmacias

Aparece Saturno
labios negros
armadura de pesadillas
triángulos de cristal
incrustados en los labios

Estamos muertos hermanita estamos muertos
los cuervos de nuestra locura
no necesitan puertas


V

Un cielo disfrazado de cuervos
tropieza con los vendajes
de la tierra

Cielo enrarecido por el opio
Tu cuerpo es lúgubre luz
lluvia de manos
tenebrosas

Montados en un cuervo de agua
mi hermana y yo volamos
entre los párpados del bosque
Atravesamos yugulares
nubes de asteriscos
sortijas
carcajadas

Un cielo disfrazado de cerdos
entre fauces de vidrio
se destroza

Cáscaras de cielo inútil
se pudren en los rincones
del pueblo fantasma


VI

Hermanita:
Ogro Insomne
se atraganta de píldoras
salamandras de enormes senos
le brotan por los ojos

Su lengua verde
es un ahorcado balanceándose
sobre las cuatro autopistas
del pentagrama

Notas de saliva y sangre
Violines sin sentido
Cráneos habitados
por los duendes del desorden

Querida hermanita:
Ogro Insomne afila su hacha
arranca mi rostro para colocar el suyo
y gota a gota
escribe la historia de tu muerte


VII

La mirada
como una flecha
vuela por el bosque
de cabezas dormidas

Y se topa con otra flecha
la mirada bestial y sin cadenas
de una monja

Y salen chispas
demonios incandescentes

En el escritorio de Dios
un jabalí de navajas
devora las alas de los ángeles


VIII

La luna rueda
con ruidos de hojalata

Choca con mis zapatos
y queda agazapada
en un rincón
del hospital

Tomo la luna con mis dedos
la parto en dos como a una hostia
Sonrisa invertida
Trece vírgenes enloquecen
encima del altar

Yo miro a los niños
Sus sueños de confeti
son un tatuaje de colores
en el filo curvo de mi hacha

Tú miras a los niños
Sus oraciones
son cifras de azúcar
en el filo curvo de la luna


IX

Del cielo
cae la hoja
de una guillotina

Corta los dedos del amor

Dedos gusanos
arrastrándose en el contorno
de un deshabitado crucifijo

Del cielo caen pianos
anzuelos
dentaduras postizas

En el fondo del corazón
un hombrecito sacude las rejas


X

Un enorme signo de interrogación
recorre el planeta a grandes pasos

Aplasta las casas
pisotea los sueños
tira las torres de las iglesias

Ogro Insomne escribe
Las teclas de su máquina
golpean el yunque de la carne
forjando ácidos poemas
éxodos
óperas deformes

Ricardo Bernal
Estamos mudos hermanita estamos modos
los cuervos de nuestra locura
no necesitan puertas

Un enorme signo de interrogación
mete su mano metálica por la ventana
y de un zarpazo descuartiza
el infectado cuerpo
de Ogro Insomne

El tiempo se detiene
y despertamos en la pequeña noche
de una caja de zapatos

sábado, 1 de octubre de 2016

Lobos de lumbre (tres poemas)

Por Ricardo Bernal
(poeta y narrador mexicano)





SEMANA EN DESORDEN

El domingo nos sonríe, enorme y anaranjado... pocos saben que detrás de su rostro benévolo, está el monstruoso lunes, azul y negro, todo fauces y malsanas intenciones.

El lunes salta esquivando todas las trampas, sus pies de lumbre trazan figuras en el desierto rojo que bulle de insectos. Casi siempre, el cielo del lunes se llena de aviones que le entran por los ojos y le salen por la boca. De sus orejas salen calamares de malvavisco, instantáneos y resplandecientes, que al desaparecer dejan un rastro de nubes.

El jueves, elegante pero discreto, nos mira desde su escondite con un puro apagado entre los labios y una pelota de esponja en la palma de su mano derecha.

El martes no existe: es el lunes disfrazado.

El viernes es una pequeño ataúd donde duerme la crisálida del mundo. Una fuerte descarga eléctrica rompe los cristales del cielo y la crisálida se retuerce, sedienta de mieles y oporto. Afuera las diosas tejen, en silencio, los sueños de todos los hombres.

El sábado es un chocolate envenenado, un tren lleno de explosivos, una ninfa infectada y petulante que baila semidesnuda en la penumbra. Sin embargo, a partir del mediodía le brotan gajos, labios besantes, racimos de alfileres que encienden por dentro los corazones más secos.

El miércoles es un acorazado navegando las aguas del amanecer. En su interior carga especias, telas finas del oriente: y en un camarote secreto: la Bella Durmiente sueña pesadillas. El último miércoles de nuestra vida siempre será feliz y ronronearemos al sol, despidiéndonos del mundo sin saberlo.



LA REINA

La abeja reina, oculta en lo más profundo del panal, duerme un sueño de hexágonos pegajosos. Todas sus obreras salen volando hacia el sol, con las alas percudidas y un disgusto inocente que no se atreve a ser memoria. Mil abejas: nube de diminutas cornetas zumbantes, agudo aguijón de pocos decibeles que nadie escuchará en el reino de los muertos. Mil abejas, mil mandíbulas, cien mil caminos en el cielo deslumbrante. El sueño de la abeja reina es ahora un laberinto de cristales, rombos quebrándose, triángulos conscientes de sí mismos: el hilo invisible que la ata con las demás abejas se rompe y todo el universo es arrojado a un precipicio. Entonces las abejas enloquecen, y allá lejos, en sus aposentos, la abeja reina muere completamente sola... Abajo, en las sombrías oquedades donde el bosque es infierno, un océano de flores carnívoras se relame los colmillos.




MEDICINE MAN

I)
En la hora del sol más alto, los nubarrones se esponjan como reyes asmáticos. Abajo, hombres de cobalto buscan andamios, escaleras para alcanzar la luz anaranjada, quizá unos zancos silenciosos que los eleven del cactáceo asfalto de su podredumbre.

II)
El inquisidor destripa amuletos, mueve las ruedas de su máquina: de las mangas de su disfraz cuelgan esqueletos de peces y cruces diabólicas. Un colibrí se detiene en el centro de las manecillas: el mediodía es un abuso, un martillo que clava designios en las cabezas pelonas de allá abajo.
 
III)
Bebes aguardiente. Nosotros caminamos hacia tu sino, una maraña de sílabas quiere ser mantra en las orejas pero luego se disuelve en percusiones prehistóricas, en el crepitar de millones de soles -o tal vez el mismo sol, millones de veces repetido-.
 
IV)
La muerte ronda en los puentes, en las aguas de obsidiana, en los obeliscos.

V)
La luz del Espíritu Santo es pluma en tu frente: alrededor giran planetas, moscardones y avispas, un dios colibrí meditabundo. El humo verde de tus menjurjes se eleva hacia los nubarrones: saltan acuarelas en los ojos, los arbustos caminan con pasos de sombra y el cristal de tus uñas pela el cascarón de la crisálida acuosa donde aguardamos.

VI)
No hay baile. Llega la luna, se sienta en su sillita y se cubre con un rebozo  morado y azul… detrás de ella: millones de lunas ancianas que atiborran la cúpula celeste.

VII)
Han pasado doce horas. El sur se cierne sobre cada una de nuestras arterias -el bálsamo añoso del bosque nos llama, no tan lejos-, y huimos en tropel, lobos de lumbre, búhos de sal: seguimos tu voz en malezas y manglares hasta que tu voz es el manglar y las malezas.


VIII)

La muerte glacial ronda en los puentes, en las aguas de obsidiana. Pero esta vez la esfera escapa de sus manos y va a dar al pantano milenario donde tienes tu casa. Estamos limpios.


Ricardo Bernal

RICARDO BERNAL (Ciudad de México, 1962). Además de escribir poemas y cuentos,  es uno de los más importantes profesores de la literatura de géneros en México; desde 1992, sus cursos y diplomados de cine y literatura fantástica, horror y ciencia ficción han sido impartidos en la Universidad del Claustro de Sor Juana, la UNAM, Casa Lamm, La Universidad Iberoamericana, el Film Club Café, Circo 2.12 y en diversos centros culturales por parte del Centro Nacional de Información y Promoción de la Literatura del INBA. Es socio fundador de la Escuela Mexicana de Escritores, donde imparte las materias Introducción a los géneros narrativos y Astrología y tarot para escritores. Desde hace algunos años se ha dedicado a la investigación y a la enseñanza de la historia de las animaciones. En 2011 presentó e hizo la selección del Festival de Animaciones del Mundo en Guadalajara, y en 2014 participó con una serie de ponencias sobre anime en el Festival Internacional de Cine de Aguascalientes. En 2015 impartió los cursos Análisis narrativo de animaciones y Animaciones selectas de Japón en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.




Conversación desde India

El azar de los hechos en ImagenTv

El azar de los hechos en Canal 11 Tv

Las teorías sobre arte son al arte
lo que un gato disecado al movimiento de un felino
Cosme Álvarez

Invitación

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Tercera época ≈ 1 de julio de 2016 a 1 de julio de 2017 ≈ Volumen 3. Números 11 al 17