martes, 1 de noviembre de 2016

A mar a muerte [últimos poemas] (selección)


por Cosme Álvarez
(poeta mexicano)

                    



NOTA: En 2014, poco después de cumplir 50 años, me di cuenta de que probablemente no volveré a escribir poemas en lo que me queda de vida. Ignoro si mi trabajo vale algo; queda el consuelo de haber comunicado lo que deseaba decir. No es una deserción. Los libros Poeta en muerte (2008) y Tras la huella (2011) fueron lo que podría llamar el primer aviso, y tras escribir "Machíria" (2014) incluido al final de esta selección—, algo me dijo que debía callar, no sé si para siempre, y seguir humildemente tras la huella.

 

AMAR ABIERTO

Sumergido en el útero de un dios desconocido,
el amor está naciendo en la mirada,
en el cuerpo que regresa cada día a los sentidos,
despierto a la pasión  y al erotismo,
a la carne y sus virtudes,
a lo vivo
que bebemos con los ojos y en el alma
es presencia de presente siempre nuevo,
o es amar amor a muerte a mar abierto.


PARTIDA

Mientras muero la mirada es mar en llamas,
es oleaje de un misterio sin sendero.
Mientras muero muere el árbol y sus ramas,
yo y el fruto se marchitan mientras muero.


HOJA EN LA HIERBA

a mis hijos

Cuida que día tras día,
           en tu abrigo de cuerpo entero,
habite la intimidad
de tus actos y tus pasiones.
Deja que el alma llene
           de historia viva lo ordinario,
que tus ojos penetren
           donde tus manos no se adentren,
que tu mirada crezca
en el espacio, no en el tiempo,
y que la vida misma
           y los seres con los que vivas
se llenen del aroma
           y del néctar de tu existencia.
Deja que tu sombrero
           sepa el secreto de tus sueños,
que tu zapato afirme
           el equilibrio de tus pasos,
y que lo que poseas
           desaparezca con el uso;
haz que las cosas pulsen
           el firmamento del olvido
antes de que amanezca.

Cuida que tu trabajo
           calme la sed indispensable,
que el pan que esté en tu mesa
           sea de salvado y no de espiga.
Deja que las ideas
destilen pronto y se marchiten
cuando cese el aliento
y el perfume que las concibe,
que el silencio que anidas
           llene el espacio que respiras,
que la esencia del aire
           colme de risa tus pulmones,
que el sendero que enfiles
           te lleve siempre a buen destino.
Cuida que los recuerdos
           no conviertan tu ser en eco,
y cuando sea la noche
           se vacíen de ti las sombras,
que lo que empiece llueva
           y se termine en el instante,
que tu estadía en el mundo
           no deje señal de penuria.
Deja que tu morada
           se encuentre siempre donde mires,
que nada llegue a ser tuyo,
           y que todo esté lleno de ti.


CAMPO DE TRIGO CON CUERVOS

Trece cuervos alzan el vuelo
sobre la sombra o el sendero
que va trazando a la distancia
una persona en los trigales.
La luz dormita en la campiña,
el firmamento es un incendio,
los trece cuervos en su vuelo
son otro cielo en el paisaje.
Con paso calmo avanza el hombre,
va entre la hierba cuerpo adentro,
va hacia la llama de la aurora
a recibir tal vez su fuego.
Allá en lo alto están los cuervos,
son cielo negro en las alturas;
la tierra hierve entre la niebla
donde termina el horizonte.
El cielo abierto baja entero,
como un heraldo de la aurora,
a bautizar la lumbre viva
que avanza envuelto entre sus llamas.
Arriba trece cuervos vuelan
en alharaca de tormenta
hacia una luna indefinida
que desmenuza el firmamento.
El hombre asciende hacia la noche,
hacia la luz desconocida,
en su trayecto pierde forma,
es otra sombra en el paisaje.
El cielo grazna tempestades
en arrebato de parvada,
alas de nube presurosa
que va detrás del hombre muerto.


MACHÍRIA

El venado no vuelve, y los montes
ahora están poblados de invisibles;
los chanates
recogen semillas marchitas en su vuelo,
las horas anudan el crepúsculo a la aurora,
suspendidas.

¿Adónde fuimos?, ¿es de día?
Hay aves en el árbol, hay murmullos en el viento
y este sueño
de mirar entre la hierba el recorrido en blanco brío
de los dioses.
Todo el aire del silencio tras la huella.

Arde el horizonte,
suenan las alturas en la luz de los ciruelos,
las colinas
son fogatas en el cielo de obsidiana,
algo nace,
algo crece entre mis ojos y la piedra del paisaje
renacido,
algo es voz sobre la flor de la vigilia.
¿Regresaron?
Hay un alba presentida en el ombligo;
la semilla,
ávida de sol en el barbecho,
tiene sed entusiasmada;
de la parra
penden uvas y fantasmas no nacidos,
frutos invisibles en el aire de las horas
donde flota una presencia
inmemorial y siempre viva,
sumergida en el follaje, sobre el viento, bajo tierra,
en espera.

¿Es abril este sonido, o es el viento
que no encuentra su camino,
este suave, delicado balbuceo de las cosas
esparcidas en la luz y la corriente
que a galope, todo el día, sale en busca
—incendiada crin del alma—
del hogar donde moraron los perdidos?

¿Es noche luminosa en luna llena,
o es día ensombrecido por ausencias olvidadas?
Esta luz
tañe para todos, y no hay nadie.
Perdimos el oído en el camino.

¿Por eso el venado no vuelve?,
¿por eso los montes ahora
están poblados de invisibles?
Nosotros
no somos por ahora la semilla,
nuestro viento
levanta tolvanera en el paisaje, y así vamos,
así vemos, perdido el horizonte.

Esta bruma ya es el fruto,
nuestros ojos son la parra,
uva seca,
los fantasmas no nacidos;
y los dioses
caídos en la hierba ya no encuentran el camino
que los traiga sin dudar de vuelta a casa.

¿Es abril en el oído? La mirada está vencida
de experiencia,
nada crece en el lagar del fermento,
los perdidos
no conocen el paisaje, y en la lumbre del instante
arde el pulso
que al latir
es cada vez un solo incendio.
¿Ha vuelto ya el venado hacia los montes?

(Regresa al Índice general)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las teorías sobre arte son al arte
lo que un gato disecado al movimiento de un felino
Cosme Álvarez

Invitación

Los textos y las fotografías que aparecen en La Guarida están protegidos por la ley y no deben ser
reproducidos sin autorización previa del administrador de la página, o del titular de los copyright,
por lo que se sugiere que toda vez que se cite o se utilice alguna de las entradas se nos informe por
Primera época ≈ 1999 a 2007 ≈ Volumen 1. Números 1 al 5
Segunda época ≈ 2008 a junio de 2016 ≈ Volumen 2. Números 6 al 10
Tercera época ≈ 1 de julio de 2016 a 1 de julio de 2017 ≈ Volumen 3. Números 11 al 17