miércoles, 17 de diciembre de 2008

PROTESTA ANTE UN ACTO DE CENSURA OFICIAL

El diario El País de Madrid ha iniciado la publicación de una serie de antologías de los más renombrados poetas hispanoamericanos, bajo la dirección de José Manuel Caballero Bonald. Entre los poetas escogidos para tener un libro en esta serie, se hallaba el nicaragüense Carlos Martínez Rivas (1924-1998), y el prólogo correspondiente fue encargado a su compatriota Sergio Ramírez.

El gobierno de Nicaragua, que reclama ser dueño de los derechos de autor del poeta fallecido, ha vetado a Sergio Ramírez como prologuista, condicionando la autorización de la publicación de la obra a que sea sustituido. Tanto el diario El País, como el propio Caballero Bonald, han rechazado esta pretensión, y en consecuencia la antología de Martínez Rivas ha sido retirada de la serie, con lo que su espléndida poesía es impedida, por causa de una acción arbitraria, de llegar a decenas de miles de lectores.

Los participantes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que firmamos este pronunciamiento, denunciamos este inaudito acto de censura oficial al escritor Sergio Ramírez, que de paso lo es a la obra de Carlos Martínez Rivas, y lo condenamos con toda energía. Ningún gobierno puede arrogarse la potestad de vetar o prohibir la palabra de un escritor, y un acto semejante no puede calificarse sino de totalitario.

Invitamos a otros escritores, intelectuales, artistas, periodistas y editores, a sumarse a este pronunciamiento.
Guadalajara, diciembre de 2008.

(Los nombres aparecen en el orden en que las adhesiones se han sumado)
Gabriel García Márquez (escritor, Colombia)
Carlos Fuentes (escritor, México)
Fernando Savater (filósofo, España)
Juan Gelman (poeta, Uruguay)
Gonzalo Celorio (escritor, México)
Tomás Eloy Martínez (escritor, Argentina)
Carlos Monsivais (escritor, México)
Joaquín Sabina (cantautor, España)
Ángeles Mastreta (escritora, México)
Basilio Baltasar (escritor, España)
Antonio Skarmeta (escritor, Chile)
Luis Yánez (eurodiputado socialista, España)
Héctor Aguilar Camín (escritor, México)
Luisa Valenzuela (escritora, Argentina)
Eliseo Alberto (escritor, Cuba)
Adolfo Castañón (escritor, México)
Julio Ortega (Universidad de Brown; crítico literario, Perú)
Rosa Regás (escritora, España)
Marco Antonio Campos (poeta, México)
Ariel Dorfman (Universidad de Duke; Chile)
Santiago Roncagliolo (escritor, Perú)
Margot Glantz (escritora, México)
Jorge Volpi (escritor, México)
Sealtiel Alatriste (escritor, México)
Francisco Goldberg (escritor, Guatemala/Estados Unidos)
Hernán Lara Zavala (escritor, México)
Héctor Abad Faciolince (escritor, Colombia)
Alberto Ruy-Sánchez (escritor, México)
Natalio Botana (periodista, Argentina)
Carlos Franz (escritor, Chile)
Rogelio García Lupo (periodista Argentina)
Hermenegildo Sabat (periodista, Uruguay)
Rosa Conde (socióloga, España)
Alma Guillermo Pietro (periodista, México)
Nuria Amat (escritora, España)
Marcelo Uribe (escritor, México)
Luis García Montero (escritor, España)
Carmen Boullosa (escritora, México)
Carla Guelfenbein (escritora, Chile)
José Miguel Oviedo (crítico literario, Perú)
José Claudio Escribano (periodista, Argentina)
Juan Gabriel Vásquez (escritor, Colombia)
Xavier Velasco (escritor, México)
Almudena Grandes (novelista, España)
Arturo Lafontaine (escritor, Chile)
Horacio Castellanos Moya (escritor, El Salvador)
Carlos Wynter (escritor, Panamá)
Luis Rafael Sánchez (escritor, Puerto Rico)
Gioconda Belli (escritora, Nicaragua)
Ignacio Solares (escritor, México)
Edgardo Rodríguez Juliá (escritor, Puerto Rico)
Rafael Rojas (escritor, Cuba)
William Ospina (escritor, Colombia)
Héctor Feliciano (escritor, Puerto Rico)
Gumersindo Lafuente (periodista, España)
Samuel Rovinski (escritor, Costa Rica)
Rosental Calmon Alves (periodista, Brasil)
Ricardo Corredor (periodista, Colombia)
Vittorio Colombo (académico, Italia)
José Carlos Rovira (escritor, España)
Arturo Echavarría (crítico literario, Puerto Rico)
Sergio Michilini (pintor, Italia)
Noé Jitrik (escritor, Argentina)
Seymour Menton (Universidad de California, Irving; Estados Unidos)
Mayra Santos (escritora, Puerto Rico)
Jens Lohmann (Presidente del Pen Dinamarca)
Benjamín Prado (escritor, España)
Abraham Nuncio (escritor, México)
Arcadio Diaz Quiñónez (Princeton University; Puerto Rico)
Daniel Riera (periodista, Argentina)
Alba Scar (Western Connecticut State University, Estados Unidos)
Antonio López Ortega (periodista, Venezuela)
Sheila Candelario (Fairfield University; Puerto Rico)
Francisco Solares Larrave (Universidad de Illinois; Guatemala)
Javier Campos (Universidad de Fairfield; Chile)
P. Ángel Darío Carrero (escritor, Puerto Rico)
Carlos Meneses (escritor, Perú)
Hermann Schulz (editor, Alemania)
Arturo Arias (escritor, Guatemala)
Luce López-Baralt (Puerto Rico)
Francis Pisani (periodista, Francia)
Victoria De Stefano (escritora, Venezuela)
Cristina Peri Rossi (escritora, Uruguay)
Mercedes López-Baralty (crítica literaria, Puerto Rico)
Clara Sánchez (escritora, España)
Antonio Melis (escritor, Italia)
Luis Marcelino Gómez (Universidad de North Caroline; Cuba)
Agata Orzeszek Sujak (traductora, Polonia)
Alexis Márquez (escritor, Venezuela)
Fernando Valverde (poeta, España)
Alicia Borinsky (Universidad de Boston; Argentina)
Miguel Ángel Herrera (crítico literario, Costa Rica)
Edmundo Paz Soldán (novelista, Bolivia)
Gloria Guardia de Alfaro (Vice Presidenta Pen Internacional; Panamá)
Edda Armas (Presidenta del Pen Venezuela)
Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada (España)
Román Piña Vals (escritor, España)
Hortensia Campanella (escritora, Uruguay)
María Lourdes Cortés (cineasta, Cinergia, Costa Rica)
Daniel Rodríguez Moya (poeta, España)
Raquel Huerta Nava (poeta, México)
Freddy Lepage Scribani (periodista, Venezuela)
Julio Mendivil (musicólogo, Universidad de Colonia; Perú)
Emilio Figueredo (periodista, Venezuela)
Francisco Pérez de Antón (escritor, Guatemala)
Luis Beiro (periodista, República Dominicana)
Miguel Ríos (cantante, España)
Milena Rosales (poeta, España)
Carlos Cortés (novelista, Costa Rica)
José Carlos Rosales (poeta, España)
Jorge F. Hernández (poeta, México)
Miguel Huezo Mixco (escritor y editor, El Salvador)
Mecker G. Möller (Universidad de Nebraska; Estados Unidos)
Carlos Armando Figueredo (periodista, Venezuela)
Ricardo Silva Romero (escritor, Colombia)
Daniel Centeno (escritor, Venezuela)
Jaime Ordóñez (sociólogo, Costa Rica)
Nathalie Besse (investigadora literaria, Francia)
Erick Rivera (periodista, El Salvador)
Cecilia Palma Jara (escritora, Chile)
Roberto Díaz Castillo (escritor, Guatemala)
Ana Gabriel (escritora, México)
Ione Carvahlo (activista cultural, Brasil)
Juan Cameron (poeta, Chile)
Leda García (poeta, Costa Rica)
Winston Manrique Sandoval (periodista cultural, España)
Juan Carlos Gómez Recinos, escritor, (México)
Manuel Castro Rodríguez (periodista, Panamá)
David Unger (City College, Nueva York)
Francisco Javier Sancho Mas (escritor, España)
Soledad Altamirano Murillo (poeta, Honduras)
Ricardo Alfaro (jurista, Panamá)
Ruth Toledano (periodista, España)
Francesc Puértolas (escritor, España)
Roberto Lovera De-Sola (critico literario, Venezuela)
Jacinta Escudos (escritora, El Salvador)
Gisela Kozak (escritora, Venezuela)
Ilca López (cantante lírica, Puerto Rico)
Juan Antonio Medina (Universidad Pedagógica, Honduras)
Raúl Figueroa Sarti (escritor, Guatemala)
Luis Cárcamo Huechante (Universidad de Harvard; Perú)
Erick Nepomuceno (escritor, Brasil)
June Erlick (Universidad de Harvard; Estados Unidos)
Sylvia Molloy (Universidad de Nueva York; Argentina)
José Javier Villarreal (poeta, México)
Guillermo Jaim Etcheverry (académico, Argentina)
Lucrecia Méndez de Penedo (escritora, Guatemala)
Marisol Palés (editora, España)
Roberto Cohen (escritor, Estados Unidos)
Thelma Nava (poeta, México)
Peter Hattink (periodista, Bélgica)
Oscar Castillo Rojas (editor, Costa Rica)
Saúl Sosnowski (Universidad de Maryland; Argentina)
José Zepeda (periodista, Holanda)
Rafael Cadenas (escritor, Venezuela)
Anabella Giracca (escritora, Guatemala)
Minerva Villarreal (poeta, México)
Rafael Ángel Herra (filósofo Costa Rica)
Daniel Santoro (periodista, Argentina)
Iosu Perales (periodista, España)
Julieta Dobles (escritora, Costa Rica)
Jaime Francisco Barba (escritor, El Salvador)
Oscar Castillo (cineasta, Costa Rica)
Héctor Perea (escritor, México)
Francisco Alarcón (poeta, Venezuela)
Ricardo Bada (escritor, España/Alemania)
Julia Ardón (comunicadora, fotógrafa, Costa Rica)
Arabella Salaverry (escritora y actriz, Costa Rica)
Magda Zavala (escritora,Costa Rica)
Carmen González Huguet (escritora, El Salvador)
René E. Rodas (poeta, El Salvador)
María Cristina Orantes (poeta, El Salvador)
Dina Posada (escritora, El Salvador)
María Eugenia Caseiro (escritora, Cuba-USA)
Ernesto Kahan (Escritor y profesor universitario, Argentina /Israel)
Gloria Dávila Espinoza (poeta, escritora y teatrista,Perú)
Ernesto R. del Valle (Poeta-Editor. Cuba-USA)
Luis E. Prieto Vázquez (Escritor, médico, Madrid-España)
Mariana Bernárdez (poeta, México)
Enzia Verduchi (poeta, México)
Cosme Álvarez (poeta, México)
Débora Holtz (editora de poesía, México)

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miércoles, 3 de septiembre de 2008

Un puente hacia otras aguas

por José Landa

                         Para Cosme Álvarez

1

Capitán —marinero en tierra—
contemplabas el horizonte
El abismo que hay detrás –pensabas– será mío
Nos haremos amantes y tendremos hijos
Si no fuera por mi madre y mis hermanos
Mi padre que vive allá donde se curvan los caminos
Quizá ahora despojaba ese abismo

Si no fuera
Capitán
es de entenderse
por los retratos amarillentos en el clóset
la gota del abuelo
la abuela y el óxido de su matriz
el temor de la adolescencia
que se mueve en la camisa cuando sube la marea
y sopla el viento
las voces de los muchachos —tus amigos—
que van por ti para llevarte a los burdeles
en fines de semana
y mirar el pubis de las bailarinas
como un oscuro remolino en altamar
las tardes en la plaza
las mañanas en el muelle
el tedio de ciertas noches
en el pasto del jardín de tu casa
la brisa y los pájaros
que llevan el nombre de distintas ciudades
los trozos de infancia que repartiste en varios pueblos
los baluartes
las murallas

Si no fuera
Capitán
por tus murallas
si no fuera
otra ciudad le cantara a tus ojos

2

Una madrugada soñaste Veracruz
era tan tuyo
los hombres recibían tu cargamento
(pesaba como el muro de tu recuerdo más íntimo)

Allí estaba tu gente
—la que te vio salir de la cueva de tu madre—
el molinero el pescador el sastre y la partera
la madre Juliana de cien generaciones
los unos y los otros allí estaban

Sólo brillaba la ausencia de un hombre
—imberbe aún y flaco
a quien no miraste
como no se puede mirar un espejo desde adentro—
temeroso de ver la luz de un nuevo puerto

3

Sólo el Tíber quedó tan fugitivo
por donde los muchachos huían también de sus ciudades
en otro tiempo quizá los conociste
corrías tras de fantasmas cuyos olores eran el futuro
y ellos avanzaban hasta hundirse en el agua
vestías otras ropas
hablabas otra lengua
y ahora no puedes traducir tus viejos pensamientos
olvidaste esa lengua
esas arenas
el sueño también es fugitivo y permanece

4

Al Canal de la Mancha arrojaste una piedra
deseabas escupir todos los muros de la vieja península
todos los caminos fueron tuyos
todas las construcciones
dos guardias reales te apresaron
por orinar en la cama de la reina
cuando el rey te perdonó
reíste al orar por el espíritu de todos los reyes católicos

5

Grandísimo canalla
capitán de tercera
deshazte de esas anclas
y olvida ya ese suelo que ni siquiera es tuyo

Esos retratos que amarillea la sal nacieron de otras aguas
tu madre es de otros campos
tu padre de otros ríos
en otro cielo te parió la lluvia
no en este que hoy contemplas
naciste en un camastro
has de morir en otro

[*] Del poemario: Navegar es un pájaro de pruma, en la reunión poética personal Dicho está

(Mantis Editores, Guadalajara 2008)
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lunes, 18 de agosto de 2008

El loco en el Tarot

por Tania Turner




Vacío. Hoyo negro que abre fauces como animal hambriento y me devora. En abismos espirales gira mi cuerpo y la caída parece tan abrupta, rápida… tan larga que ya no me percibo. A veces creo que, en realidad, me elevo o estoy estática en un punto.

10… llena de mí…
completa
9… porque soy…
era
8… pienso…
un pensamiento
7… siento…
el alma
6… existo porque…
consciente
5… el movimiento…
en el tiempo
4… me materializa…
con límite corpóreo en el abismo
3… en relación…
definida por dos puntos
2… que no soy el otro…
distinguía
1… un punto tan sólo…
indefinible
0… en el vacío…
vibrante, ¿espacio? La Nada.

El Cero, el Loco, tonto o anormal. Automarginada, rebelde. La sociedad creó un espacio para mí: el abismo que envenenará a otros que gustarán caer junto conmigo hacia los linderos de un mundo salvaje. Cada vez serán más los enfermos seguidores y el abismo se hará civilizado y viejo con las normas caóticas de un vacío que se recrea para volver a echarme.

Volverán a repudiarme por no querer seguir sus leyes y vaciarme hasta llegar a cero. Otra vez tonta y anormal. La loca que un día fue su salvadora y que se torna nuevamente en su ponzoña.

10…9…8…7…6…5…4…3…2…1…0

El punto se dispersa. Luz ilimitada, luz total, la nada. Soy el vacío que todo lo contiene como la materia prima del filósofo. No valgo nada, pues nada soy; pero en mí se concentra la espiral del Universo y todo lo contengo.

Soy diez números inexistentes, porque aún no tengo madre, ni padre, ni me ha dado vida la palabra. Llevo dentro de mí todos los caminos, raíces del árbol que me hará Ser Uno. Mas por ahora soy la suma de uno menos uno. El Vacío, el Cero… el Loco.

**********

Se debe entender el Tarot, más allá que como un simple oráculo, como un sistema de pensamiento; varios conceptos deben ser aprehendidos e internados al cuerpo desde el conocimiento antiguo, intentando sustraerse del razonamiento actual. Los sistemas involucrados con el Tarot y el Tarot mismo son elementos vivos que cambian y se expresan en el momento del observador y desde el observador mismo.

Habría que despojarnos de los prejuicios e internarnos en el pensamiento de la antigüedad para aprehender, más que entender, e internalizar de un modo sensorial la manera de ver el Universo y sus fuerzas sobre el género humano.

Como sistema de pensamiento, el Tarot se creó para entender la Naturaleza, sus efectos, y la manera de manipular sus fuerzas. Puede ser aplicado a cualquier área o disciplina, puesto que se basa en que toda parte de la Creación y productos de la misma se rigen bajo la misma fórmula general desde antes de la concepción de la idea hasta la conclusión de la misma.

Las variaciones de expresión, aunque contradictorias en apariencia, deben llevar a una aprehensión intuitiva del símbolo por la sublimación y trascendencia del intelecto. El estudio de las cartas tiene como deber más importante el entrenamiento de la mente a pensar clara y coherentemente de una manera exaltada.

El Tarot se basa en el Árbol de la Vida de la Cábala: sistema de diez globos unidos por 22 caminos; cada globo y camino se corresponde con una letra hebrea y un valor numérico. Los términos por separado no tienen significado en sí mismos, sólo pueden ser entendidos en términos de los otros, y juntos marcan el posible principio del Universo y la Creación.

Al entender el sistema, se cree que uno puede adelantarse a los hechos (que no adivinar el futuro) si uno localiza correctamente el momento en el que se encuentra tal o cual situación, puesto que, como sistema numérico exacto, el 2 siempre seguirá al 1, el 3 al 2, y así sucesivamente, en un orden natural.

La figura es rodeada por tres círculos que corresponden a la Nada Total, la Nada Iluminada y la Nada Ilimitada. Las tres formas del Cero hasta la posible vibración que iniciará el proceso de existencia para completar al Ser.

La única forma de describir la idea de Nada sin destruir su identidad es representarla bajo la forma matemática (+1-1), que hace referencia a Positivo-Negativo, Activo-Pasivo, Yang-Yin, Padre-Madre, Masculino-Femenino, etc… Uno sin otro no pueden ser definidos.

El resultado es El Vacío que se contiene a sí mismo o contiene al Todo inexpresado o en potencia, el inicio. Es el Cero, el Loco, la primera carta del mazo de Tarot. Llamado también The Fool, Le Mat, El Hombre Verde, etc… según las diferentes corrientes que han adoptado el Tarot como sistema de pensamiento.

¿Cuál es el significado de El Loco en el Tarot? ¿Por qué fue escogido para representar el Vacío, el Cero, el principio de todo?

**********

Una fórmula importante para entender el Tarot y sus energías es la del Tetragramatón. De una manera superficial, son cuatro fuerzas que otorgan y reciben energía, abriendo y cerrando un ciclo en constante movimiento. Se explica como: la unión del Padre y la Madre (conceptos entendidos como significantes de los aspectos femenino y masculino primarios) produce gemelos. El hijo va hacia la hija, ésta devuelve la energía al Padre. Este ciclo de cambio asegura la estabilidad y eternidad del Universo.

En el Matriarcado, la sucesión del trono era a través de la hija del Rey. El rey no obtenía su título por herencia, si no por conquista. El sistema aseguraba la virilidad y capacidad del soberano. En las dinastías más estables, el nuevo rey era siempre un extranjero, quien debía ganarse a su consorte en competencia abierta; muchas veces era un trovador con imagen repulsiva, calificado como “tonto” o “loco”.

En muchos lugares se cree que los locos están poseídos, calificados de santos o profetas. En algunas tradiciones, recibe un respeto especial, pues puede ser éste quien traiga “el mensaje divino de salvación”.

Para los Celtas, la salvación no se obtiene de un modo razonable, puesto que la razón (dentro de un pensamiento místico) es un impasse, una condenación. Sólo la locura divina (la inspiración) es la luz al final del túnel.

Sin embargo, “el salvador” no puede ser común. En diferentes tradiciones encontramos rasgos similares del personaje: su padre y madre no pueden ser ordinarios; su unión debe presentarse anormal, casi accidental o misteriosa. El mejor ejemplo es Jesucristo, “hijo de Dios y María, la Virgen”. Jesús es el Salvador para la religión cristiana-católica, calificado como “un loco”, que se manejaba fuera de los parámetros existentes, queriendo implantar nuevas creencias y que, al final, fue el principio de toda una doctrina religiosa que sigue hasta nuestros tiempos. Es el Loco.

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Los ejemplos son innumerables en la mitología griega. El caso mejor descrito como representación de “el Loco” es Dionisos.

Se dice que Semele, madre de Dionisos, fue visitada por Zeus bajo la forma de un rayo luminoso que la destruyó instantáneamente; sin embargo, Zeus salvó al niño a tiempo, escondiéndolo en su muslo hasta la pubertad. Hera, en venganza por la infidelidad de su esposo, cuando encontró al joven desprotegido lo enloqueció.

La leyenda habla de Dionisos como un ser de doble naturaleza, más bisexual que hermafrodita. Su locura se muestra como una fase de intoxicación. La representación de este dios fue elegida por su cualidad de joven y viril, pero afeminado (nos muestra los dos aspectos que armonizan el Todo). En el curso de los siglos, la idea se fue degradando, otras ideas se unieron a la original; en parte por su carácter orgiástico.

**********

Aunque más metafórica y simbólica, la representación de Harpócrates en la mitología egipcia nos da otra luz de entendimiento sobre la carta.

Harpócrates es el dios del Silencio, un bebé inocente que aún no nace. Es la promesa de la luz en el amanecer. Un rizo de cabello negro se enrosca en su oreja, representando al ser supremo descendiendo sobre el Chakra Brahmarandra. El oído es el vehículo de Akasha (el Espíritu).

El pulgar del niño está sobre su labio superior, enfatizando el poder del silencio, o la doctrina de Eheieh: “Yo debo ser” (en referencia a que no es, pero que está contenido en sí mismo, pues será). No ha nacido, está dentro de un huevo azul que reposa sobre un loto que crece en el Nilo, la casa de Sebek, el dios cocodrilo.

El cocodrilo es un símbolo importante; por un lado es el devorador (principio esencial para los iniciados); por otro, es un ser místico puesto que, al no entender su manera de reproducción, se creía que lo hacía por la intervención del viento (referencia al principio de creación, según Anaxímenes).

Hay una identificación entre el creador y el destructor. En la mitología hindú, Shiva cumple esas dos funciones. Para los iniciados, el acto de devorar es equivalente a la iniciación. “Mi alma ha sido tragada por Dios”, dicen.

Harpócrates es el símbolo del Amanecer en el Nilo y del fenómeno fisiológico que acompaña el acto de despertar. Él es también la absorción mística del trabajo de creación, la He final en la fórmula del Tetragrámaton, la Hé que puede ser transmutada (al ser devorada) y, entonces, reaparecer como el Yod original (el retorno al Cero Cabalístico). Harpócrates es inmune a cualquier ataque por su inocencia; en esta inocencia hay absoluto silencio.

**********

El Loco abre manos y piernas, flotando en el aire. Coronado por los cuernos de Dionisos que enmarcan un cono fálico iluminado en blanco,, entra inesperadamente al mundo. Verde es su vestimenta, sus zapatos son de sol. Su mano derecha levanta la pirámide del Padre; de su hombro izquierdo cuelga un racimo de uvas rojas que emanan espirales de color, cubriéndolo con la forma del Universo. El tigre lo ataca por detrás y, bajo sus pies, en el Nilo, lo espera el cocodrilo para devorarlo.

La imagen describe la primera carta de un mazo de Tarot medieval: El Loco. A esta carta se le atribuye la letra Aleph del alfabeto hebreo, que significa buey. Es la primera de las tres letras madres: Aleph, Mem y Shin, mismas que corresponden de modos entretejidos a todas las triadas místicas, a saber: Fuego, Agua, Aire; Padre, Madre, Hijo; Azufre, Sal, Mercurio; Rajas, Sattvas, Tamas. Su número debe ser 0, representando así lo Negativo del Árbol de la Vida, la Ecuación del Universo, el balance inicial y final de los opuestos. El Aire en esta carta, quintaesencialmente, significa vacío.

**********

El Loco se muestra, pues, como “el Otro”, aquel que “no es”, pues todavía no puede ser expresado. Se contiene a sí mismo y a todo a lo que él mismo dará inicio. Es el símbolo del cambio y el principio de “algo más” que no se entiende, ni se puede todavía siquiera imaginar. El Loco camina con inocencia, tampoco él sabe lo que vendrá por los caminos que ha tomado; él anda sin detenerse, como si fuera el Aire mismo el que lo guía; siendo el Aire, el Vacío que lo convierte en Cero al ser devorado por la Nada.

10… 9… 8… 7… 6… 5… 4… 3… 2… 1… 0

Vacío. Silencio. La Nada. Debo Ser…

El sueño de volar

por Tania Turner



Como todos los días, despierto. Me deslizo por la cama, alargando mi humanidad hacia arriba, hacia abajo y a los lados. De repente, concientizo un dolorcito en mi espalda. Una presión, quizás. Me encorvo, sentándome en la cama y desplegando mis alas.

¿Alas?… Un momento, yo no tengo alas. Probablemente sigo soñando, pienso. Lo asumo y me despreocupo. Miro mis alas que, yendo en contra de los lugares comunes, se me presentan, en vez de blancas y emplumadas, grises y cartilaginosas. No lo entiendo, ¿acaso no debería soñarme con alas angelicales?

Es increíble, en vez de soñarme ángel, me sueño murciélago. ¿Qué demonios quiere decir eso? Tal vez los murciélagos son un símbolo importante. Un aviso. Debo encontrar su significado en mí. ¡Ya sé! El oído supersónico. Debe ser que debo estar alerta a escuchar un mensaje. Pero no, parece que mi “yo” onírico no tiene oído supersónico. ¡Malditos sueños incongruentes! Dejaré la hermenéutica un momento, además el acto interpretativo en el sueño es absurdo.

Me consuelo pensando que, en realidad, no soy un murciélago, sino una gárgola. Cosa curiosa que me consuele con este pensamiento. Tal vez, la cuestión es que soy nueva en esto y lo que pasa es que todas las alas en su primera aparición son así. Tendré que esperar a que me empiecen a crecer plumas, si es que éste es el proceso natural.

Me levanto y camino hacia el espejo para contemplarme. Es algo complicado medir las distancias ahora, y duele golpearse contra la pared. Bien. Todo mi cuerpo está igualito, la única diferencia es que tengo alas. No se ve tan mal. De hecho, aunque soy un fenómeno, soy uno bonito. Si es que esto puede ser posible.

Empiezo a percatarme de las ventajas que puede traer esto para mí. Independientemente de que podré evitar el pesado tránsito de la ciudad y la necesidad de probar el nuevo distribuidor vial, voy a poder verte cuando quiera y sin que nadie se dé cuenta. ¿Quién podría seguirme?
Las dificultades del baño con este cuerpo alado son obvias. Una de mis alas insiste en empujar la cortina de la regadera y hace que toda el agua se salga; la otra, se la pasa chocando contra la pared. Necesito un baño más grande. El problema mayor, sin duda, es la ropa. Pero lo resuelvo con cualquier trapo que, amarrado de determinada manera, bien puede pasar por un top de diseñador.

Es hora de probar esta nueva parte de mi cuerpo. Me encamino a la azotea, rehuyendo a mis vecinos. Ni quién se vuelva a mí: todos tienen prisa por llegar a sus respectivos automóviles. Un "buenos días" tirado al aire es lo acostumbrado para pasar desapercibida. Y funciona.

Tras varios intentos, he de decir, dolorosos, logro la coordinación necesaria. Una, dos, tres, ya estoy volando. Finalmente, esto tiene una función más allá de la estética. ¿Qué se hace con los brazos? Después de acomodarlos a mi costado, hacia el frente como Supermán y atados a mi espalda, me doy cuenta de que estorban y, aunque parezco un zancudo, los dejo caer hacia abajo. Igual las piernas. Ya haré abdominales para lograr la posición recta.

Definitivamente volar, aunque sea el lugar común más grande, es sentirse libre. Puedo disfrutar el viento acariciar mi cuerpo, aunque también el polvo meterse en mis ojos. Debí haberlo pensado antes y hacerme de unos lentes de aviador.

Un pájaro se estampa contra mí y me clava su pico en el costado. Sin embargo, mi masa corporal es mayor así que le gano la batalla sin ningún esfuerzo. Ya se había roto el cuello, de cualquier manera. Vienen más...

Después de ser la asesina y cuerpo del delito de un sin fin de pajaritos, tuve que arreglármelas con aves más fuertes y con mayor número de horas de vuelo, por tanto, más experimentadas. La experiencia fue terrible: sádicos alados decidieron que a mi cuerpo le faltaban agujeros, casi me da un infarto cuando se apareció un avión de la nada, o mejor decir, de la blancura de una nube mentirosa y cómplice de un claro intento de asesinato. Por cuestiones de decencia y pudor, no explicaré cómo me di cuenta de que los desechos del sanitario de los alados de hierro no desaparecen, sino que contribuyen a la contaminación urbana. Desperté palpando mi espalda, rogándole a Dios y a las deidades paganas que no me cumplan jamás el deseo de volar.

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lunes, 11 de agosto de 2008

Las horas en facebook [2008]

por Cosme Álvarez

El acto cotidiano de abrir el facebook se traduce en pasar largos minutos infértiles frente al ordenador; revela que la materia del insomnio no son las pesadillas sino que la verdadera pesadilla es carecer del impulso vital que en otro tiempo nos movía a buscar la vida de relación en las calles, donde además uno hallaba compañía, o bien soledad y refugio interior; vivir la vida en las calles significaba existir entre gente de carne hueso.

¿Hemos perdido nuestra porción de carne y nuestro tálamo de huesos? Tal vez. Nuestra época convive con dos episodios trágicos. El primero consiste en que el sexo ha encontrado morada en la mente de los hombres y no entre sus piernas; el segundo reside en el hecho de que la vida se ha vuelto más emocionante y viva a través del televisor y de los ordenadores que del vivir mismo. Más que un juicio moral, se trata de una apreciación objetiva de los horrores con los que convivimos cada día.

Escaparate pero también espejo, facebook hace visible nuestro desdén por el tiempo. Sacrificamos minutos creadores en favor de la nada, somos tejedores de imágenes para los ojos ajenos. Si observar el televisor es sacrificar la porción de eternidad que le corresponde a nuestro ser, facebook, o cualquier otro programa mecánico, convierte nuestro cerebro en la rueca de lo infértil. El hombre se ha vuelto hilandera de imágenes.

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jueves, 15 de mayo de 2008

Nuevos problemas en torno de un Premio Nacional de Poesía en México [2008]

En días recientes circuló por correo electrónico una carta de Jair Cortés dirigida "a la comunidad poética de México" que se titulaba Fraude Premio Efraín Huerta Tampico 2008, fechada el 11 de mayo del año en curso. A continuación, reproducimos textualmente los distintos comunicados en torno de esta polémica.

A LA COMUNIDAD POÉTICA DE MÉXICO
EN TORNO AL PREMIO NACIONAL DE POESÍA EFRAÍN HUERTA 2008
TAMPICO, TAMPS.

En meses pasados fui invitado por la Lic. Diana Zamora para formar parte del Jurado, junto con María Rivera y Lucía Rivadeneyra, del Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2008, convocado por el Gobierno de Tampico, Tamaulipas. Una vez reunidos en la casa de María Rivera el día 13 de abril, y después de una ardua deliberación, se decidió otorgarle, por unanimidad, el Premio al libro Envés de Cielo, firmado con el seudónimo "Un cocodrilo azul celeste". Al día siguiente, recibí un correo de María Rivera en donde comunicaba que, después de realizar investigaciones posteriores al fallo, detectó poemas del ganador, quien resultó ser Luis Armenta Malpica, publicados en internet y en una revista. Por lo anterior envié el siguiente correo a la organizadora: "

Estimada Diana Zamora
Organizadora del Premio nacional de Poesía Efraín Huerta 2008

Le comunico que, una vez terminada mi labor de dictaminación de los 123 libros que se presentaron al Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2008, me reuní el día 13 de abril en la Ciudad de México con Lucía Rivadeneyra y María Rivera, quienes junto conmigo, forman el jurado del mencionado premio. Terminada la sesión se firmó el acta de dictamen en donde por unanimidad se le otorgó el Premio al libro Envés de Cielo firmado con el seudónimo "Un cocodrilo azul celeste".

Si el procedimiento anterior es alterado, debo comunicarle que, ante el enrarecimiento, la suspicacia generada y la falta de garantía de que no se repita esta situación, decido retirarme del jurado y dejo asentado que no autorizo el uso de mi nombre para mencionar mi participación en un segundo dictamen que afecta gravemente la cláusula de "Fallo inapelable". Lo anterior por cuestiones éticas personales.

Agradezco su atención y le envío un saludo sincero

Jair Cortés-"

Luego, a manera de posdata, Jair agrega:

Consultando los resultados en internet me informo que no se me retiró del jurado tal como lo solicité, y aparezco avalando un dictamen que en ningún momento respaldé, ni con mi autorización ni con mi firma, y que se le entrega el Premio a un libro que no corresponde ni en título ni en seudónimo con el del acta que los tres jurados firmamos. En respuesta a esta situación envié, en días pasados, una carta al Lic. Óscar Rolando Pérez Inguanzo, Presidente Municipal de Tampico, Tamaulipas, así como a la Lic. Diana Zamora, organizadora del Premio, pidiendo se me de una explicación, la cual no se me ha presentado. Por lo tanto, para evitar ser involucrado en querellas posteriores relacionadas con este hecho, me deslindo públicamente de las decisiones tomadas por los otros dos miembros del jurado, así como por los organizadores del Premio, que pueden poner en riesgo el prestigio de tan importante Premio.

Jair Cortés

* * *
Pocas horas después, Flora Isela Chacón, de El Diario de Chihuahua, le hizo saber a Jair Cortés su opinión. Este es el texto tal y como circuló en correo masivo:

me parece una situación grave, dado que hubo un proceso, un dictamen y un acta que respaldan la desición.

Sin embargo, a mí lo que me hace ruido es cómo habiéndose enterado de que el recién nombrado Premio aparecía publicado en Internet en fragmentos, se quedó tranquilo sólo pensando "yo ya dictaminé". No soy nadie para juzgar, pero ya que se me hace parte de esto, no sé ni cómo ni por qué, pues opino que ante la posibilidad de no ser un trabajo inédito ni anónimo, lo menos que había de hacerse, a reserva de los compromisos o la falta de tiempo o lo que sea; es llamar a una nueva junta y cerciorarse que en verdad poemas del libro estaban publicados; precisamente para no despertar la sospecha. Y sobre todo a partir de una experiencia un tanto cercana: hace dos años mi primer libro Si te cuento... concursó en una convocatoria para ser publicado, y bueno, ningún certamen, concurso o similar, puede estar exento de alguna circunstancia parecida. Desde aquí así se ve todo, por supuesto habría que estar en su situación para opinar con más cercanía. De cualquier manera reciba un saludo y la mejor de las suertes.

Flora Isela Chacón
El Diario de Chihuahua

* * *

A partir del 13 de mayo, funcionarios de Tampico hicieron circular el siguiente correo durante dos días:

ACLARACIÓN EN TORNO AL PREMIO NACIONAL DE POESÍA EFRAÍN HUERTA 2008
TAMPICO, TAMAULIPAS

Debido a las recientes declaraciones del señor Jair Cortés me permito hacer las siguientes aclaraciones:

El Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2008 fue fallado el día 16 de abril del presente, y no el 13 de abril como señala Jair Cortés, tal como consta en el acta entregada por el Jurado Calificador a las autoridades del premio. El Jurado Calificador estuvo compuesto por María Rivera, Lucía Rivadeneyra y Jair Cortés.

El señor Jair Cortés en ningún momento se retiró del Jurado Calificador del Premio y nunca se recibió la carta que dice haber enviado. De haberla recibido se hubiera procedido en consecuencia y no se le hubieran pagado sus honorarios. Lo que sí solicitó el señor Cortés fue que se le exculpara de la última deliberación debido a que todos sus finalistas estaban descalificados pidiendo que se adujera algún pretexto como una supuesta enfermedad ante lo que la licenciada Diana Zamora se negó. El señor Cortés no se presentó a la última deliberación (se mostró ilocalizable ante el resto del Jurado) para seleccionar un ganador en estricto apego de la Convocatoria entre los finalistas convenidos y aceptó dar el fallo por mayoría (en ausencia) tal cual quedó asentado en el acta. De igual manera cobró sus honorarios a los pocos días de emitido el fallo e incluso se recibió, recientemente, su solicitud de una copia del recibo.

El libro ganador, declarado por mayoría, fue La piel firmado bajo el pseudónimo Marsias que correspondió al poeta yucateco José Díaz Cervera y no, como señala Cortés dolosamente al violar la secrecía a la que los miembros del Jurado están obligados, el libro Envés de cielo descalificado, junto con otros cuatro finalistas de notable calidad, debido a que incumplían la segunda cláusula de la Convocatoria que establece 'los concursantes deberán entregar un volumen de poemas inéditos'. Dicha descalificación ocurrió por consenso de las autoridades y el Jurado Calificador tras haber sido redactada una primer acta y antes de que ésta fuera enviada a las autoridades del premio. El día 13 de abril no se emitió ningún "fallo inapelable" debido a que no se recibió ninguna acta ni se develó plica alguna.

Dicha descalificación se llevó a cabo con la aprobación explícita y convenida de Jair Cortés la mañana del día 14 de abril en comunicación telefónica con Lucía Rivadeneyra y María Rivera señalándoles que el libro Envés de cielo debía descalificarse ya que dicha cláusula fue determinante para la descalificación de otros trabajos, argumento que utilizó en varias ocasiones frente a libros de los cuales él recordaba algún poema publicado. Incluso, se mostró renuente a apoyar la propuesta de María Rivera de hacer una sugerencia a la institución convocante para modificar dicha cláusula. Propuso, entonces, otorgar el Premio al segundo de sus finalistas (libro que también fue descartado por incumplir la cláusula segunda del Convocatoria ante la evidencia de que uno de los poemas del libro fue publicado por el mismo Cortés en la 'Muestra de poesía mexicana 1964-1985' preparada por Mario Bojórquez en la Revista Blanco Móvil #101, Primavera 2006 como consta en comunicación escrita de María Rivera del día 14 de abril). Dicha descalificación ocurrió en el ámbito de las deliberaciones del Jurado y es completamente indebido que el señor Cortés lo haga público vulnerando el anonimato bajo el cual concursan los autores al Premio.

Resulta del todo lamentable que el señor Cortés mienta respecto al proceso del fallo del Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2008, presente como ganador del Premio a un libro que él mismo descalificó e intente al mismo tiempo desacreditar el trabajo que de manera honesta y dedicada llevaron a cabo las jurados María Rivera y Lucía Rivadeneyra. Asimismo que intente envenenar un premio otorgado de manera honesta a un excelente libro queriendo poner en riesgo el prestigio del cual goza el Premio.

Sirva esta misiva también para extender una disculpa al autor del libro Envés de cielo por la falta de respeto de la que fue objeto.

Atentamente
Lic. Ekateriny Marón NicholsDirectora de Cultura del R. Ayuntamiento de Tampico

Lic. Diana Zamora RodríguezSubdirectora de Cultura

Anexo copia del recibo del depósito bancario de los honorarios del señor Jair Cortés.

* * *

El 14 de mayo, Luis Vicente de Aguinaga hizo circular en correo masivo una nota titulada "Gravitación":

Perdonen lo sinuoso de mi verbo, que dijera un Gran Crítico, pero algo me dice que mi querido Jair Cortés echó el gargajo al aire y acabó recibiéndolo él mismo en la cabeza. Espero que la experiencia le sirva, como mínimo, para confirmar que la gravedad está regida por una ley universal.

L. V.

domingo, 20 de abril de 2008

Bienvenido, Juan Gelman

por Cosme Álvarez

Foto © Cecilia Solis, 2006
Es el poeta del dolor y de la risa, es el poeta de la palabra punzante; sus versos abren los ojos, exploran, dicen lo que los ojos no quieren volver a mirar. Es el poeta de la ternura y del llanto, es el poeta de la rabia y la esperanza; corazón, qué hemos hecho, si tan sólo nos dejaran latir. Dolor, no te rías; palabra, no me punces, ábreme los ojos; dicen que Juan Gelman ha venido hasta mi pueblo. Palabras, ábranme los oídos para mirarlo, el poeta ha estado en mi tierra. Lo supe, porque los ojos de la gente en la plazuela tienen ahora un mirar de amor ya no me duelas en la tierra, porque las bocas pronuncian ternura y dicen rabia en la hora de la muerte. Ha estado aquí, en mi pueblo; el poeta Juan Gelman, el poeta Juan, el poeta, él.

Juan Gelman nació en Buenos Aires, Argentina, el 3 de mayo de 1930. El barrio de Villa Crespo fue el escenario de su infancia. Comenzó a escribir a los once años de edad y vio, quizá con extrañeza, su primer poema impreso en las páginas de Rojo y Negro. A los 19 años se entregó de lleno al quehacer poético; en aquellos días subsistió como empleado, camionero y vendedor de autopartes, y fatalmente derivó en el periodismo. A los 24 años formó el grupo de poesía “El pan duro”, el cual, en 1956, le publicó Violín y otras cuestiones. Desde esos días a la fecha ha editado una treintena de libros, entre los que mencionaré Velorio del solo (1961), Cólera Buey (1965), Los poemas de Sydney West (1969), donde la poesía de Gelman muestra una nueva dirección; Relaciones (1973), Si dulcemente (1980), Hacia el sur (1982), La junta luz (1986).

En 1987 se imprime uno de sus grandes poemas: Carta a mi madre, incluido más tarde en la antología Pesar Todo. De lo que podría llamarse su nueva época, diré los títulos Salarios del impío (1993), Sombra de vuelta y de ida y Debí decir te amo, ambos de 1997. En este siglo 21 ha publicado Tantear la noche (2000), Valer la pena (2003) y País que fue será (2004).

De su vida personal sólo diré algunos datos. En 1963, la dictadura militar lo lleva a prisión. A los 45 años de edad abandona su país natal, amenazado por la Triple A. El golpe militar en la Argentina del 76 lo fuerza al exilio. En ese mismo, desgraciado año, la dictadura secuestra a sus hijos y a su nuera, embarazada de siete meses. En adelante, Juan Gelman vivirá exiliado en Roma, Madrid, Managua y París. En 1977, la cúpula del grupo Montoneros lo acusa de traición y lo condena a muerte. En 1980 obtiene el Premio Internacional de Poesía Mondello; en 1987 gana el Premio Boris Vian. Al año siguiente es absuelto de prisión y regresa a Argentina, luego de trece años de persecuciones. En 1997 recibe el Primer Premio Nacional de Poesía en Argentina. Tres años después encuentra a su nieta, luego de una búsqueda larga, intensa, desesperada; en ese año recibe el Premio Juan Rulfo de Literatura Iberoamericana y del Caribe. En 2004 obtiene el Premio Ramón López Velarde, y en 2005 es simultáneamente merecedor de los premios de Poesía Iberoamericana Pablo Neruda, el Internacional Nicolás Guillén y el Premio Sofía de Poesía Iberoamericana. En 2007 le otorgan el prestigiado Premio Cervantes de Literatura, recibido en 2008.

Para mí, Juan Gelman ha sido y es un poeta de visiones y de relaciones que exploran la experiencia humana con hondura, en versos algunas veces relámpago y otras cascada. A Juan yo lo siento cercano desde la distancia de la palabra impresa, pero también lo siento tan lejos, tan dolorosamente que huye inaprensible en una fuga de palabras que me dicen: ten cuidado, Cosme, el hombre aún no crecido a su altura de hombre; abrázalo, llévalo de la mano, pero no te mezcles con él porque es el animal que muerde la mano de la vida. Juan también dice, me dices: busca al hombre, alza la copa de Li-Po y, como el poeta chino, cuídate de no despertar a los moradores del cielo.

Juan Gelman, el poeta que ha dislocado el idioma para dar libertad a un nuevo lenguaje, el de la rabia amorosa, el de la risa que duele de no entender porqué, y para qué si estamos solos en el mundo. Pero no tan solos, querido Juan. Oí que has venido, que el poeta Juan Gelman ha venido a mi pueblo; me lo dice la fronda innumerable del árbol-animal: el macapul; me lo dicen los ojos que me observan mientras leo estas líneas para presentarte ante la gente buena, ojos que inundarán las calles de mi pueblo con la boca llena de Juan Gelman en el corazón.

Los veo, Juan; tu misterio nos ha invadido, a todos ellos, nosotros, que dijeron que el relámpago habitaba en la nube y no en la palabra, y las palabras de tus versos inesperados resuenan de mirar amor en la luz de los relámpagos. Y qué suerte saber que Juan ha venido a mi tierra. Él ha estado aquí, aquí estuviste, en mi pueblo; el poeta Juan Gelman, el poeta Juan, el poeta, él. Bienvenido, querido Juan Gelman.

Los Mochis, Sinaloa

15 de noviembre de 2006

[Presentación de la obra poética de Juan Gelman, durante la 5ª Feria del Libro de Los Mochis.]

En aquella ocasión, comenté que Gelman ha ganado prácticamente todos los premios importantes relacionados con la poesía; arriesgué también un vaticinio: dije que no tardarían en darle a Juan el Premio Cervantes de Literatura.


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jueves, 27 de marzo de 2008

Quisiera saber menos de lo que ella escucha

por Miguelángel Díaz Monges






No hay paz que deje de pagar pleno tributo al infierno.
-Malcolm Lowry

Por cuarta vez en media hora, Beatriz levantó la bocina. El tiempo se daba su tiempo. Sedaba su tiempo. Al otro lado de la línea sólo escuchó ese radio encendido que reproducía una pieza barroca interminable. Una pieza barroca muy larga y muy bella. Tediosa y acaramelada.
     —¡Enrique! —gritó—. ¡Enrique! —Aunque sabía que su grito era inútil y empezaba a ser ingenuo, quizá histriónico, desde luego histérico. Dicho y pase, aunque lo mío no es analizar las actitudes de Beatriz. Tampoco las de Enrique o las mías.
     Esta vez colgó con fuerza. Pensó obstinadamente, hasta la distracción. Quería levantar esa bocina y saber que alguien, del otro lado, había cortado la llamada y que le hablarían para darle la noticia que conocía perfectamente bien.´
     "Veamos... Alcanzó a marcar su número —previó—. ¿De qué hablaron?" Hablar no, ni hablar. No hablaron. Música, pura y elocuente música. Una melodía armonizada con crueldad o algo así. Desde luego, no esperaba con ilusión esa llamada. Quizá era preferible la música. Generalmente lo es. No querría verse involucrada. No quisiera estarlo. Por eso, y con la exención del teléfono bloqueado, omitió dar aviso. "¿De qué?: No sé dónde está, no sé si es sólo un chantaje. Mejor que lo encuentren. Lo encontrarán, supongo. "
     Le hubiera gustado sentir algo distinto a ese atosigante deber cívico. En ese momento prefería tener para Enrique algo que no pareciera moral, algo que indicara siquiera un poco de amor. Quisiera sentir, si no, algo intensamente moral: misericordia, culpa, “¡¿qué sé yo?!”.
     Contra su sospecha, se despertó temprano pocas horas más tarde. Al otro lado de la línea la esperaba Beethoven, débil, como si no fuera él, como si algún gnomo particularmente afanoso hubiese inoculado languidez en sus acordes. Beatriz permaneció en silencio. Una sonata sin título recordable, más bien clásica; acaso no era Beethoven sino Mozart en un lapso maníaco.
     —Enrique... Enrique... —un susurro llorón.
     Encendió un cigarrillo. "No puedes haberme hecho esto." Al escuchar su propia voz, quebrada y tímida, tuvo una fugaz conciencia del absurdo, suficiente para mitigar por un instante su temor a la locura: "¿A quién le estoy hablando: al teléfono, al micrófono, a los cables? A Dios, creo que a Dios." entonces empezó a fingir, quizá sin darse cuenta: habló y rió como si la dominara un serio trastorno: “¡Estás loca, Beatriz, estás loca!”
     Ni la risa siniestra ni la entonación de su trillado parlamento pudieron darle alguna seña de autenticidad, así que gritó a alguien o algo, al aparato:
     —¡Enrique! ¡Enrique! ¡No puedes hacerme esto! —colgó con fuerza y aún entre las sábanas terminó ese cigarro.

***

Por la noche, contra mi costumbre de los martes, fui a verla. La encontré tan rara que le propuse hacer el amor. Ante su negativa le pedí rutinariamente, ya con el auricular en la mano, que me dejara hacer una llamada.
     —No sirve el teléfono
     —¿Cómo que no sirve?, está perfecto: nunca había oído un Debussy tan nítido.
     —¡Déjame sola, por favor! ¡Vete! ¡Lárgate!
     Sonrió mientras la abrazaba, congeló un instante su sonrisa y se deshizo de ella cuando mi lengua, lentamente, limpió de ávida humedad sus más ocultos labios. Cogimos sin emitir un solo sonido. No vi sus ojos. Se durmió al terminar o quizá antes. El caso es que aceptó inerte el jugueteo de mis dedos en su espalda.

***

“¿Qué ha de importarme si eres una puta o una santa; si me aborreces o me amas, o si soy capaz de quererte? Sólo he pretendido acostarme contigo. Eso es todo; nada más que eso. ¿Te resulto vulgar? Pues bien, querida: debo decirte que la franqueza es esencialmente vulgar; todo refinamiento es un ribete de hipocresía. ¿A qué llaman, en cambio, virilidad? ¿Qué me pedirías más viril que esta vulgar franqueza que te salva de expectativas ruines por improbables? Ya, ya: la moral exige que yo me convenza de que te amo. Permíteme entonces cruzar el río y acceder a la moralidad que pides para entregarte plenamente a un amante tan franco y viril como enamoradizo, tierno y perdurable.”

***

—Hablé con Enrique —me dijo precipitadamente mientras servía el café.
     —¿Te habló o le hablaste?
     —Me habló, no seas pendejo —dijo esto último con una voz cargada de tal pureza que parecía un piropo.
     —¡¿Pero qué coño quiere ese necio?! —grité con furia e inmediatamente me respondí con insana honestidad—. El tuyo, claro.
     —No fue, no es una llamada normal —siguió secamente.
     —Sus llamadas nunca son normales –levanté la bocina y escuché unos cuantos trompetazos de Wagner—, pero debo reconocer que ésta es de lo más divertido que le conozco.
     —Hazme un favor: vete. Perdón: ¡lárgate!
     —¡Carajo!: ¿Cuál es el problema con la llamada de Enrique? ¿Te agrede, te amenaza?
     —¡Qué va! Es incapaz de algo así.
     —Ya aprenderá. Cuando decida convertirse en un buen amante.
     —¿Puedes largarte de una vez?
     —Tranquila, mujer, tranquila. Te comportas como si no te hubiera dado gusto mi visita.
     —Distorsionas. Sólo eso.
     —¿Debería sentirme responsable de que ese imbécil haya decidido convertirse en un pentagrama?
     —No. Al menos no espero eso de ti.
     —¿Quieres que venga en la noche?
     —No quiero volver a verte.
     —De acuerdo. Te hablo mañana.
     —Dudo que puedas comunicarte.
     —¿Piensas hablar con Enrique durante toda la semana?
     —Probablemente sí.
     —Entonces te hablo desde alguna estación de radio. No son tantas. Lo malo es que tienes que estar pendiente. --Me miró de tal forma que estuve tentado a llevármela a la cama otra vez.
     —Si estás pensando en coger, olvídalo y lárgate.
     —Hay suficiente café. Me quedaré otro rato.
     —Haz lo que quieras. De preferencia irte.
     —Antes dime qué te preocupa de esa llamada de Enrique.
     —Nada.
     —Claro está: Nada. No te agrede, no te amenaza. Ni siquiera habla.
     —Es demasiado bueno para que tú lo entiendas.
     —Demasiado bueno... ¿en la cama?
     —Demasiado bueno. ¡Basta!
     —Platícame, anda: ¿qué te pone así de alterada?, ¿que Enrique montó una radiodifusora telefónica y tú eres su primera escucha cautiva?
     —Algo así —sonrió de una manera extraña y más bien benévola.
     —Dime la verdad, ¿hablaste con Enrique?
     —No. O sí, en cierta forma. De hecho sí.
     —Estás muy metafísica.
     —¿Metafísica, parapsicológica o rara? Enrique podría aclarárnoslo.
     —¿Me estás dando celos?
     —Sí, eso. Te quiero dar celos. Quisiera verte celoso. En eso estoy ahora, ésa es mi metafísica.
     —¿Soy un idiota?
     —Sí.
     —¿Y Enrique?
     —No.
     —¿Quisieras tenerlo en tu cama en este momento?
     —Sí —Me miró como si yo fuera un chaval y ella una puta.
     —Eres una puta.
     —Sí.
     —Pues toma tu desayuno.
     Algunos minutos magníficos. Se enjuagó la boca y las mejillas con un palmo de agua y me pidió seriamente que me fuera.

***

“¿Qué duda cabe de que un Hombre avasallado por los celos o carcomido por el despecho es capaz de destruirlo todo con el único fin de conseguir lo que su débil carácter le impide: destruirse —mediata o inmediatamente— a sí mismo, con todos los demonios que lo gobiernan? Hay mérito en la justicia por propia mano, siempre que el ajusticiado sea uno mismo.”

***

Beatriz pasó ese día dormida. A ratos despertaba, descolgaba la bocina; la música seguía ahí. Cerca de las seis oyó unos acordes de autor irreconocible. Escuchó morbosamente. Aquello era horrible. Colgó. Había oscurecido. Se sintió grata, tranquilamente deprimida. Le vendría bien una amiga o un amante que en ese momento le preparara algo de cenar, o la apapachara, o le hiciera el amor de cierta forma, no estaba segura: cerrar los ojos, separar las piernas y tal vez dormirse mucho tiempo entregada a algo suave —placer le pareció entonces una palabra suave—, a cambio de nada más que eso mismo que le hubiera gustado: algo más cautivador, más sencillo, más fácil y menos exigente que un cigarro.
     A la madrugada, un insomnio sereno la llevó a levantar la bocina. Enrique, magnánimo, le dio el largo dormir sugerido por el implorado carácter de Brahms. La mano en la entrepierna depuró el barullo del deseo. Despertó con la idea de imitar a Enrique. Cuando llegué, ataba el auricular a la bocina del radio. En su cama no parecían estar el teléfono, Enrique ni ella misma. La música, vertida en el aparato telefónico, no acompañó esos minutos de olvido, recuerdo o presencia. Me fui pronto: no quería estorbarle. Quizá por piedad, me limité a asegurarme de que el teléfono estuviera bien asido al radio, que no escuchara más que su propia voz, engalanada, al irme, por una pieza extraña e inidentificable para mí, que tampoco tengo por qué saberlo todo.

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Las teorías sobre arte son al arte
lo que un gato disecado al movimiento de un felino
Cosme Álvarez

Invitación

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